GRACIAS AZULES

Barcelona, abril 2020

Tiendo a pensar que deberíamos relativizar muchas situaciones de la vida que nos hunden en tristezas, luchas sin sentido o tinieblas de las más oscuras.

Siempre pido a los demás que seamos positivos, que apartemos al máximo todo lo negativo, pero que, si aparece, intentemos no aumentarlo dándole más importancia.

Aunque yo también decaiga muchas veces…

Llevo ya unos años intentando sensibilizar sobre el trastorno del autismo y me he cruzado con grandes obstáculos, ya que lo intento exclusivamente con cultura y eso es mucho más complicado de lo que parece.

Buscar la sensibilidad de escritores, de músicos, de amigos, etc., para un trastorno, en este caso el autismo, no es fácil, pues aparecen los típicos diablillos aprovechados que quieren ser los más solidarios, los compañeros que simplemente intentan apropiarse de tus proyectos como suyos y los maniobran a su gusto sin prácticamente permitirte tomar iniciativas, los que han fingido ser tus amigos, te han manipulado a tus espaldas e incluso te han enviado cartas certificadas mostrando su desacuerdo con tu asociación, o los que de solidarios no tienen ni la punta de la nariz.

Pero también te encuentras con auténticos corazones azules, enormes corazones azules, sensibles, solidarios, con una espada bien afilada que corta todo mal infortunio y que te dan impulso para seguir adelante.

Yo he tenido la suerte de tener a dos amigos que no solo tienen el color azul en su corazón, sino que tienen como un áurea que lustra su alrededor, por su bondad, su sensibilidad, su generosidad, su dedicación y porque no van por ahí enturbiando lo que tocan con soberbia, ego y desprecio.

Si yo tengo un ser azul en casa con este trastorno del autismo, que ilumina todo con su inocencia, sonrisa y abrazo, también tengo un par de amigos con un alma y corazón tan azules como rojos de intensidad en su amor hacia los demás, que también encienden soles a su alrededor.

Y pienso mantenerlos lo más cerca de mí, pese a las distancias, tal y como los tengo bien adentro de mi, poco a poco, más cansado corazón.

Gracias, Maribel Morueco y Miquel Àngel Lladó Ribas.


Gabriel Maria Pérez
Presidente Univers Agatha Autisme

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