Archivo de la etiqueta: Micro-relat

ELL – Glòria Gómez de la Tia

DSC05900 Platja de Son Bou (Alaior) 7-04-2013[1]

 

Foto, imatgesdemenorca-magda.blogspot.com

M’ha deixat. Tot i veient el meu rostre ple de tristor, m’ha deixat. Sola i sense poder valer-me per mi mateixa.

Ha estat aquell home. Aquell que veig allunyar-se pel carreró que l’adreça a la llar, que el duu a la seva dona i els seus fills… Sí, ha estat ell qui m’ha trencat el cor, el meu cor abatut i malmès per l’aflicció, perquè… és avui que m’ha dit adéu.

No li ha sortit cap paraula tendra de la seva boca, com jo esperava i, és que potser mai he significat res per a ell. No, potser no… Jo que he cercat llunyanies inescrutables per poder-lo trobar,  jo que l’he esperat cada nit… Heus ací la recompensa que m’ha donat després de tants anys de convivència… I m’ha deixat en el mateix lloc on ens varem conèixer. Aquí, a la platja. Amb la sorra i el mar per companyes.

Aleshores, què diferent era la vida amb ell! Em manejava amb tendresa i, a mitja nit, quan ja tothom dormia, em portava a tocar el mar.

Navegàvem, horitzó endins, mentre la lluna ens il·luminava i el silenci envaïa la foscor. Era llavors quan començava la seva conversa.

Ell m’explicava sentiments profunds, potser fins i tot secrets que no havia esmentat mai a ningú, mentre jo me’l mirava i sobretot l’escoltava. L’escoltava atentament.

Ara, després de tants anys, resto aquí, aturada. Ja sols em queda perdurar en aquesta sorra, fins que el sol m’eixugui les últimes llàgrimes de pena per més tard convertir-me en estelles i esmicolar-me… Sí, això és el que pot fer una barca varada i vella com ho sóc jo.

 

Glòria Gómez de la Tia

EL ASCENSOR – Laura Jareño

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Foto by, polteos.blogspot.com

https://www.facebook.com/laura.tobolan?fref=ts

            El botón del ascensor ya estaba  apretado pero el hombre de Camerún insistía a la joven en que no habían marcado. La mirada  fulminante de la joven latinoamericana hacia el hombre dejó atónitos a todos los allí presentes, incluidas las chicas escandinavas con sus grandes maletas. El joven paquistaní, nervioso mirando su “Smartphone” ¿Por qué será que la mayoría de paquistaníes controlan tanto las nuevas tecnologías? Y yo procedencia del mundo, con ubicación en Santa Coloma de Gramenet… Solo faltaba alguien de fuera de la Tierra para completar la representación universal. Quizá Venus, quizá de Marte, por proximidad a la Tierra… Aunque también si es más lejano pues porque no de Urano. ¿Se hubiera quedado también así nuestro compañero  de viaje alienígena? ¿Qué se imaginaría de aquella situación en el metro? ¿Serían ridículos nuestros medios de transporte público comparados con los suyos? ¿Excesivamente caros? Seguramente el salario mínimo interprofesional de su planeta sería mucho más elevado que el de nuestro país y ya no harían falta más concentraciones reclamando los derechos más básicos de sus ciudadanos.

El ascensor llega al andén dirección al hall del metro que conecta con el resto de líneas de metro. El hombre sudafricano habla con lo que parece su señora y dice en voz alta mirando al resto de pasajeros del ascensor: “Jesus Cristo”. ¿Estábamos formando parte de algún bautismo o celebración cristiana? ¿De dónde sacaría el agua bendita a tantos metros bajo nivel de mar? Y aun peor, ¿nos haría tomar las ostias? O quizá era algo más evangelista… ¿Seguiría vociferando partes del Evangelio?¡Dios mio porque no sube ya este ascensor! Vivan las contradicciones, el mundo y yo misma ya que  estamos llenos de ellas.

Volviendo a mi habitáculo momentáneo, considero que es incómodo ir en ascensor te quedan pocas opciones: hablar, estar callado y bien mirar el techo, las paredes o los zapatos de los pasajeros o personas con las que compartes ese mínimo espacio. Y si te da por observar los zapatos, posiblemente hagas tus tribulaciones. O lo que es peor mirarles a la cara pueden concurrir millones de reacciones.  Así que esta vez me atrevo y miro a dos pasajeros, en concreto al matrimonio religioso. Y aun con más valor me atrevo a hablarles, más detenidamente al hombre que exclama JesuCristo. “ Creo en Dios. Hábleme de él”. No se porque lo hice, supongo que por ver sus reacciones, una pequeña investigación psicosocial o quizá antropológica, o que el tedio aprieta, o que empiezo a desvariar en mis proposiciones.

Al hombre se le ilumina la cara. Al resto no tanto, empiezo a notar el miedo o desconcierto en sus caras. Como diciendo ¡que suba ya este ascensor!  Vuelvo a pensar en ese hipotético alienígena, que coge por primera vez el metro y llega a la Sagrera y se encuentra con todos nosotros, con nuestras expresiones faciales, corporales, hablando de Dios a tantos metros bajo tierra, en un espacio cerrado e ínfimo.. . No es que crea o deje de creer en vidas extraterrestres solo es que mi imaginación y empatía vuelan a mil revoluciones por segundo. La imaginación  es un gran don o habilidad para crear, para las relaciones interpersonales a veces puede jugar malas pasadas, sobre todo si te atreves a experimentar aquello que imaginas… lo que pasa, con esta anécdota del ascensor de las culturas.

Bien volvamos al cristiano africano. Al hombre que me miró atónito, perplejo, entusiasmado. Cogió un papel o folleto de su bolsillo y me lo acercó. Resultó ser de un centro evangelista que estaba en mi calle… Qué curioso, no sabía ni que existía. Y me dijo que Dios me esperaría allí este domingo, y su esposa y él también, por su puesto con los brazos abiertos. Que además hacían cánticos con las mejores voces conocidas.

En cuestión de segundos, muchos, el ascensor llegó al hall, donde conecta con las línea azul y roja de la estación de Sagrera del metro. Los pasajeros que allí subíamos en el ascensor marchábamos hacia nuestros destinos. Las escandinavas apresuradas con sus grandes maletas y guías de la ciudad de Barcelona. El joven paquistaní, muy motivado, al volver a tener cobertura en su teléfono móvil, la joven latinoamericana con la cara de agobio después de aquel suceso en el ascensor, parecía que había empezado un mal día…

Nos despedimos  con el  matrimonio africano y fui a coger el metro  de la línea cinco para dirigirme a mi destino. Ya no había más ascensores.  Guardé aquel folleto en mi bolsillo del abrigo, entre los que guardo por pereza de tirar de curanderos, clínicas dentales y descuentos de comida rápida. No sé porque será que siempre acabamos guardando papeles que no nos interesan desde un primer momento, y nunca recordamos de tirar o reciclar.  Pero este  papel me había hecho ilusión, y me lo guardaría con más cariño. No fui aquel domingo, ni el siguiente… Solo es un recuerdo viajando y subiendo en ascensor del metro de Barcelona. Una experiencia entre culturas, con mi imaginación, y con las curiosidades de viajar y moverse por la gran ciudad en sus profundidades tecnológicas.

Laura Jareño Sánchez

UNIVERS D’ÀGATHA – Carme Bea

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Imagen: www.fondolove.com

Mis ojos se cierran como si fueran dos ventanas al atardecer, en las que se acunan los recuerdos, de un ayer, o tal vez de un presente. Palabras, que se columpian lentamente por mi mente, consonantes y vocales que se enredan unas con otras. Por los laberintos de mis neuronas…Palabras vacías, léxicos substanciales, vocabularios unidos unos con otros, que sin querer intentan expresar esas emociones que mi corazón dormido desea pronunciar a través de eso que denominan  palabras…Palabras que mis labios no pueden pronunciar, palabras que se quedan atrapadas ahí; en mi garganta…La afonía que siento hace que no pueda expresar esas emociones, sensaciones, y esas pasiones que acarician mi alma… Es entonces cuando siento  muy de cerca, como ese caos mental, en el que vivo me acompaña. Me arropa y me susurra muy de cerca, haciéndome sentir distinta, diferente en esta sociedad tan perturbada en la que vivo. Aunque yo soy como soy, así sin más…Igual que otra niña de mi edad,  siento que el no poder expresar con vocablos vacíos lo que siento, es una barrera social para entenderme con el restro de los mortales, por eso he optado por acariciar, abrazar , besar y mimar….Por teñir de colores claros esta selva amazónica que abruma de estrés y desasosiego, esta sociedad en la que vivimos… He  inventado una nueva forma, mas sencilla y mas bonita de comunicarme con las personas que me encuentro a diario; en el metro, en clase,con las profesoras, con mis amigas ,con mis padres y con esos que aun no me conocen pero que algun día llegaran a conocerme… Una forma en la que las palabras sobran, porque se vuelven afonicas y donde la belleza del tacto, es él quien adquiere el autténtico  protagonismo… Mariposas de colores rosas, azules, amarillas y verdes se posan en los hombros de  cada uno de vosotros o se cuelan en el interior de vuestras almas cada vez que me acerco a daros un caluroso abrazo o un beso; eso traducido en palabras es un TE QUIERO….
 

 

Univers d´Àgatha

Carme Bea.

 

REBEL – REBELDE Gabriel Maria Pérez

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http://yetibarna.blogspot.com.es/

 

Porta uns dies que està rebel, sí.

Aquests dies es posa seriosa i comença a bellugar les culleretes que té lligades al braç sense aturar-se, a una velocitat endimoniada.

Resulta difícil d’arribar a entendre com és possible que no s’obri un ull amb algun cop, més d’una vegada.

De més petita sí s’havia colpejat i era inevitable una llarga estona amb l’ull vermell, inflat i tancat.

Sí, porta uns dies que està rebel, contra un no sé què, però està rebel.

Probablement sia una manera de manifestar la seva recent vinguda adolescència.

Salta molt i dóna puntades al terra i, sobretot, dóna forts cops als armaris, a les portes.

Tot es converteix en una percussió rítmica que acaba posant-nos els nervis de punta a tota la família.

I ja pots provar de calmar-la… o cridar-li, para! si us plau, para!

No hi ha manera.

Ella és així… et deixa els nervis de punta i continua amb el seu concert personal, aliena als altres que estan amb ella.

Pobres veïns! pensem a casa. Quina paciència han de tenir amb nosaltres, però… és que poca cosa podem fer!

Li poso música per tranquil·litzar-la i pica de peus al terra sense miraments.

L’abraço amb força per relaxar-la(als nois amb autisme els relaxa que els abracin amb força), però no serveix per res… ella continua amb el concert, amb la seva rebel·lia.

De sobte, quan sembla que ja estàs aconseguint inhibir la tortura per a les teves oïdes, per els teus trencats nervis, te n’adones que s’ha fet el silenci.

T’aixeques de la cadira, la crides(no et respon, de fet mai ho fa), te’n vas a la teva habitació i la trobes tota recargolada al teu llit: s’ha adormit.

Quina pau!

 

Gabriel Maria Pérez, Maig 2015 

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Lleva unos días que está rebelde, sí.

Estos días se pone seria y empieza a mover las cucharillas que tiene atadas al brazo sin detenerse, a una velocidad endiablada.

Resulta difícil llegar a entender cómo es posible que no se parta un ojo de algún golpe, más de una vez.

De pequeña sí se había golpeado y era inevitable un largo rato con el ojo rojo, hinchado y cerrado.

Sí: lleva unos días que está rebelde, seguramente contra un no sé qué, pero está rebelde.

Probablemente sea una manera de manifestar su recient venida adolescencia.

Salta mucho y da patadas al suelo y, sobre todo, da fuertes golpes a los armarios, a las puertas.

Todo se convierte en una percusión rítmica que acaba poniéndonos los nervios de punta a toda la familia.

Y ya puedes intentar calmarla, o gritarle ¡para! ¡por favor, para!

No hay manera.

Ella es así … te deja los nervios de punta y continúa con su concierto personal, ajena a los otros que están con ella.

¡Pobres vecinos! pensamos en casa. ¡Qué paciencia deben tener con nosotros! pero … ¡es que poco podemos hacer!

Le pongo música para tranquilizar-la y patalea el suelo sin miramientos.

La abrazo con fuerza para relajarla(a los chicos con autismo les relaja que los abracen con fuerza), pero no sirve para nada … ella continúa con su concierto, con su rebeldía.

De repente, cuando parece que ya estás consiguiendo inhibir la tortura para tus oídos, para tus rotos nervios, te das cuenta que se ha hecho el silencio.

Te levantas de la silla, la llamas (no te responde, de hecho nunca lo hace), te vas a tu habitación y la encuentras acurrucada en tu cama: se ha dormido.

Qué paz!

 

Gabriel Maria Pérez, Mayo 2015

 

 

 

AQUELL FRED – Júlia Badal Basto

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https://www.facebook.com/julia.badalbasto?fref=ts

 

Aquell fred glaçava l’ànima.

Caminava amb pas decidit. Havia quedat al Forn Castells amb la Rakel, la seva íntima amiga a la Facultat.

Ja feia anys que no es veien: el treball, els fills, la vida al capdavall.
De sobte, la remor d’unes veus a l’altre vorera: algú increpava a una dona jove i la seva criatura. Preferí no involucrar-se.

Quan arribà al forn la dona jove amb la criatura li alçà la mà: era la Rakel.

Es donaren una forta abraçada, petons; la criatura semblava absent…

-No facis aquesta cara, et presento en Pau el meu fill.

S’ adonà que el nen tenia autisme…

Sovint ens aïllem en un castell de gel.

 

Julia Badal Basto

 

 

 

 

UN MÓN DIFERENT – Josep M. Repullés

 

DISCAPACIDAD 18 DÍA DEL ASPERGER ÚN[2]

 

La Sandra vivia a la muntanya en un poblet molt petit. Des de el jardí es veia el llac i el bosc arribava a acaronar la teulada de la casa. Podia escoltar les flors, els arbres i entendre’s amb els ocells i els peixos. Moltes vegades s’asseia al costat del tronc del vell roure i ell li explicava les histories del bosc, de la vall, de l’herba i de les papallones. Histories plenes de llum i color. Però hi havia un problema, per l’altra gent la Sandra era diferent. Molts cops es quedava quieta mirant per la finestra de la casa, sense dir res, encara que en el fons escoltava cada soroll que l’envoltava, però molta gent no ho entenia.

A l’escola es podia quedar observant els núvols que al passar li explicaven contes d’altres parts del món, vivències que havien tingut i nous idiomes que ella no entenia, però que a força de escoltar-los sabia que volien dir. Mentre la professora intentava aconseguir la seva atenció mentre explicava coses, que a la Sandra, la veritat, no li interessaven.

A casa seva era un altra cosa, els seus pares i els seus avis se l’estimaven amb bogeria i encara que era difícil a vegades aconseguir la seva atenció, el seu amor omplia els buits que les paraules no omplien.

Un dia estava asseguda al costat del tronc del roure mirant el llac de la vall, quan un home vell va entrar per la tanca del jardí. Es va apropar a la Sandra i ella se’l va mirar amb els seus ulls blaus. Ella no el veia com un home vell sinó un jove ros que desprenia una llum estranya, quasi hipnotitzant

– Hola Sandra, em dic Jan i crec que ens coneixem.

– És veritat, si! He somniat alguna vegada amb tu.

– He vingut per saber si vols venir amb mi.

– Jan, sé que sóc una mica diferent als altres, però no podré venir amb tu.

– I perquè? Allà a on aniries estaries millor. Tots som com tu.

– Pot ser si, però l’amor que tinc a casa meva no el tindré en lloc.

– Però et diran que ets rara, et miraran fent veure que no et veuen, fins i tot       s’apartaran de tu.

-No és veritat. Les persones són molt més bones del que et penses i el món a on estic és, tan bonic. Les plantes em regalen la seva olor. El vent i els núvols m’expliquen boniques històries. Els peixos i l’aigua m’emmirallen, i els petons i carícies dels meus, m’omplen de felicitat. Què més podria demanar?

– Mirant-ho així sé que no et podríem donar res millor. Però si algun dia vols venir amb nosaltres tan sols has de dir el meu nom tres vegades i estaré al teu costat.

– Així ho faré, encara que ho dubto.

Els pares havien estat veien, encuriosits, com el vell parlava amb la seva filla i quan ell va marxar van baixar al costat de la Sandra i li van preguntar…

– Què volia aquest senyor?

– I la Sandra tan sols els hi va tornar un somriure.

 

Josep Maria Repullés

 

 

 

 

 

 

 

ALL HALLOWS EVE (HALLOWEEN) – Antonio García Lorente

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http://escritoresreconditosmistral.blogspot.com.es/2014/11/antonio-garcia-lorente.html

 

La perra ladraba contundentemente, rozando lo estentóreo y sus golpes sobre la puerta desnudaban en el aire el sonido del metal.

En una breve pausa voces de niños gritaban desde la puerta de la calle «truco o trato» en el fragor del viento que ululaba en la noche.

La calabaza ya se pudrió y el amo glotón de la casa se había comido ya casi todas las golosinas, sólo le quedaban dos, pero cuatro eran los niños que estaban frente a la puerta de casa.

El dos se convirtió en seis, con la ayuda de la harina hecha galleta y rellena de chocolate.

La perra ya hace minutos que depuso su voluntad de ladrar, mientras los niños acercaban su bolsa para recibir lo tratado, sólo unos dulces que les ayudarían a sonreir durante la Noche de Ánimas (It’s Halloween), inocentes y ajenos a toda superstición. Ellos hacían más clara la noche de otoño.

Entretanto, yo estaba extrañado por vivir en primera persona una costumbre ajena a mi marco cultural de referencia, porque en los años ya desvanecidos de mi infancia, los niños no íbamos por las puertas de las casas poniendo en aprietos al anfitrión involuntario del evento ante el dilema del truco o trato, ni esculpíamos caras horrendas en las calabazas, simplemente aceptábamos estoicamente las que nos daba la niña de la que nos habíamos enamorado perdidamente en el colegio.

La noche era de castañas y de boniatos, de los cuales mis padres daban cumplida cuenta, pero a mi nunca me gustaron, y el cenit de la epifanía era irme a la cama tras juguetear un poco después de la cena.

El día siguiente era de luces a la funerala debido a ese obligado paso por el cementerio el Día de Todos los Santos. Mis padres soslayaban ese deber tradicional porque sus muertos estaban a kilómetros de distancia, en tierras de Castilla.

El mismo río renueva sus aguas, pero no lo advertimos hasta que alguna circunstancia detonante nos hacer tomar conciencia de ello.

 

 

 

MARC – Josep Maria Sarabia

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http://www.laploma.org/es/index.php

El veia cada dia, al parc,  l’acompanyava una dona encara jove, probablement la mare, sempre seien al mateix banc, la dona obria una bossa de la que en treia una carmanyola. Amb infinita paciència li anava donant cullerades del contingut al nen que es resistia a ingerir l’aliment.

L’operació de donar-li el menjar durava força estona, quan acabaven el nen s’asseia a terra i començava a amuntegar pedretes, gairebé totes de la mateixa mida, ni massa grans ni massa petites, mentrestant la dona no parava de parlar-li, des del lloc on jo era no podia entendre que li deia, però per l’expressió del rostre deduïa que eren paraules tendres i dolces, el nen no semblava que se n’assabentés del que li deia la dona, absort com estava en la seva tasca d’amuntegar pedretes.

Va arribar la tardor i molts dies, si plovia o feia fred, la dona i el nen no apareixien pel parc, va passar tot l’hivern sense que hi anessin ni una sola vegada.

Per fi, quan ja la primavera era alguna cosa més que una prometença de bon temps els vaig veure arribar, ocuparen el banc de sempre, repetiren les rutines del menjar amb els problemes de costum, com feien abans el nen, que havia crescut considerablement, tornà a la tasca, interrompuda durant l’hivern, d’amuntegar pedretes, quan en tingué una bona quantitat va fer una cosa insòlita, les agafà amb les dues mans, caminà fins el banc on jo era i me les donà mentre em deia parlant amb certa dificultat:

-Té, són per a tu.

La dona s’havia aixecat i va córrer darrera el nen, cridant-lo:

-Marc, no molestis al senyor!

Ella va arribar al nostre costat just per a sentir les paraules del nen i la meva resposta de gratitud, em mirà amb els ulls lluents dient-me:

-A vostè li he de donar les gràcies, avui en Marc a fet un gran progrés.

Vam estar parlant una estona, em digué que en Marc, com jo suposava era el seu fill, patia una disfunció cognitiva, era autista, el fet de portar-me les pedretes i parlar-me representava un progrés molt significatiu en el desenvolupament del nen, a partir d’aquell moment en Marc i jo ens férem amics, cada dia m’oferia un grapat de pedretes que jo agraïa com si fos un Tresor.

 

novembre 2014                                              Josep Mª Sarabia

 

 

 

MICRORELATS UNIVERS ÀGATHA – Sergi G. Oset

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http://lamevaperdicio.blogspot.com.es/

Portals

          La nena recorria mons vedats a la impuresa amb la mateixa gràcia que el camp de gira-sols balla sota la batuta de l’espantaocells. Mons recordats només per caderneres de plàstic en gàbies d’or esmaltat i per fades rialleres que bufen mitges veritats a cau d’orella. Obria forrellats, considerats inexpugnables pels més grans mestres orfebres, només amb l’ajuda d’unes pinces d’estendre la roba i amb rialles de micos de drap. Voleiava el temps, damunt una catifa encantada, sargida, amb fragilitat, per cucs de seda que taral·lejaven poemes de llàgrimes salades i d’amor amarg.

Llepolies

          Bufa i bufa i empeny i empeny, amb l’alè fresc del xiclet de maduixa, la bombolla de sabó que s’enlaira sense pressa i sura per constel·lacions de sucre, tot cercant altres companyes que esclaten damunt de les fulles de nenúfar d’estrelles encara no nascudes i s’escolen per una cataracta de caramel líquid que emplena la gola de joia i humiteja els ulls cansats d’un gos pigall, que, rejovenit, remena la cua quan pot obsequiar, amb una llepada agraïda, la galta enrojolada d’una nena petita.

 

Sergi G. Oset

Barcelona, 08 de novembre del 2014

IGNASI VALLÈS

 

DISCAPACIDAD 18 DÍA DEL ASPERGER ÚN[2]

Un joven no imaginaba los cambios que había hecho después de tres años y medio. Los cambios se produjeron después de que un día decidió ir al psicólogo. Aquel día en mayo de 2011, el joven al subir del coche para ir a la consulta estaba nervioso y preocupado. Durante el camino se preguntaba que le va a decir, si tiene alguna enfermedad mental y si ha de tomar medicamentos. Al llegar a la consulta, sus piernas estaban temblando y quería ver ya el psicólogo.  Era el momento de un largo proceso. La primera palabra que oyó el joven del psicólogo, se puso a llorar. Quería desfogar-se, todo y que era una persona desconocida. El psicólogo estaba escuchando atentamente a cada palabra. Al acabar de hablar el joven, el psicólogo le dijo que era muy noble y que tenía Síndrome de Asperger. Le recomendó de ver un psiquiatra. El psiquiatra le recetó unos medicamentos. El joven ha tenido algunas épocas malas. Pero los medicamentos y su voluntad le ayudaron a afrontar los obstáculos que tenía en el camino. Todo este proceso le ha ayudado a tener más intolerancia y más ánimo.

 

 

Ignasi Vallès, Barcelona  –  20 anys (amb síndrome d’Asperger)